viernes, 25 de junio de 2010

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Acostumbraba a vagar por las oscuras calles de París,con su rubia melena mojada por la lluvia.Sus ojos eran el vivo reflejo de la lucha encarnizada que libraba en su interior.
Corria calle abajo y a su paso…nada,nadie.Se paro a contemplar las ventanas cerradas a cal y canto y allí…ni tan siquiera un resquicio de luz.

A su paso tan solo quedaba el sonido de su andar y como no,el golpear de las gotas,el olor a mojado.
Buscaba desesperadamente su próxima victima,su calor humano,su sustituto de amor.
Aunque, que mas daba en realidad,la inmortalidad le habia sido concedida, podría permanecer esperando por siempre,pero una vez mas, a solas.Nunca habría nadie lo suficientemente sobrehumano como para escuchar su historia.
En su dia tambien él,frio y distante,conocio el amor.Ni un solo dia de paz desde entonces.Ahora solo podia limitarse a esperar, a verla morir lenta e inexorablemente.Veria desaparecer todo lo que un dia quiso,asi,sin mas,pero a el todavía le esperaba la incierta eternidad.Tan solo le quedaba esperar que la locura le asaltase,en un dia como cualquier otro,mientras veía las vidas pasar.

Se sabia condenado a matar para los restos,pero ¿Por qué el?¿Que sentido tendría todo aquello si al final todo quedaría reducido a muerte y soledad?

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